26 sept 2008
Cuéntame, que yo te escucho.
20 sept 2008
18 sept 2008
Poema 15.
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca. [...]
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
16 sept 2008
Los celos.
15 sept 2008
Movimientos orogénicos.
14 sept 2008
Un día especial.
Hoy ha sido un día especial para ella. Nunca antes había llamado su atención y hoy, al fin, lo había conseguido. Estaba tan nerviosa... Normalmente pasaba desapercibida para él, pero hoy estaba feliz. Habían cruzado la mirada tantas veces, se había imaginado que en cualquier momento él arrancaría a hablarle en tantas ocasiones... Cada vez que se lo cruzaba, él se quedaba mirándola, como si no existiese nadie más en aquél pasillo, en aquella calle. No sabía por qué, de repente, ella se había convertido en el blanco de sus miradas, pero no le importaba. ¿Sería su nuevo jersey, o que quizá hoy el peinado le había quedado mejor de lo normal? Es igual. Ella, ahora, es feliz.
Y es que, a veces, es mejor no mirarse al espejo para descubrir en la cara una raya de bolígrafo verde.
13 sept 2008
En balde.
De pronto me di cuenta. Me golpeé la frente con la mano. Servía para algo. Mi función en esta vida era engrosar el número de jubilados en las estadísticas de sociedad. Y un sentimiento reconfortante me recorrió todo el cuerpo.
8 sept 2008
Es el tiempo, no la distancia.
¿Qué nos ha ocurrido?, preguntaste mientras examinabas mi rostro, con miedo, al no encontrar en mí aquel confidente con quien tanto tiempo pasaste. ¿Qué nos ha ocurrido? El tiempo tiene la respuesta. El tiempo es el culpable de que, a día de hoy, todas aquellas horas juntos te parezcan una historia ajena a mí, como si no fuese yo, como si fuera otro. Es el tiempo, no la distancia, quien ha conseguido que seamos dos extraños, dos desconocidos después de haberse conocido como nadie. Aguanté una lágrima que jugaba con mi garganta, haciendo un nudo casi tan doloroso como verte y descubrir que el tiempo te ha cambiado, me ha cambiado a mí contigo y nos ha separado. Tú aguantabas también el llanto, un llanto que se tradujo en una voz lejana y quebrada al formular tu pregunta.
Prométemelo, dijiste al romper a llorar, prométeme que nunca nos volverá a pasar, que a partir de ahora volveremos a ser aquellos niños. Yo, incapaz de responder, te abracé por toda respuesta.
7 sept 2008
Mala cara.
6 sept 2008
La voz de la experiencia.
El pequeño, sin entender una palabra, saltó de mis piernas y fue a jugar. Él intentaba disimularlo, pero yo noté que aquello le había sonado a chino. Lo que él entonces no sabía es que con los años terminaría por entender lo que quise explicarle esa tarde de domingo.