Ahora, desde la distancia, observa, hace balance, medita. Y se asombra. Se asombra de ver que no le han mandado a la mierda en las infinitas ocasiones en que pudieron hacerlo. Le resulta extraño que, a pesar de lo que han tenido que aguantar, no hayan dado media vuelta y lo hayan dejado tirado. Promete que no volverá a ocurrir, que nadie estará obligado a soportar malas caras, contestaciones o faltas de atención. Y agradece que le sea brindada esta segunda oportunidad.
5 jun 2009
No volverá a ocurrir
Ahora, desde la distancia, observa, hace balance, medita. Y se asombra. Se asombra de ver que no le han mandado a la mierda en las infinitas ocasiones en que pudieron hacerlo. Le resulta extraño que, a pesar de lo que han tenido que aguantar, no hayan dado media vuelta y lo hayan dejado tirado. Promete que no volverá a ocurrir, que nadie estará obligado a soportar malas caras, contestaciones o faltas de atención. Y agradece que le sea brindada esta segunda oportunidad.
30 may 2009
De seguros y trajes antiguos
LETICIA.–Un especialista en trajes antiguos.
GRACIA.–¿Y a qué se dedica?
LETICIA.–Nunca se lo he preguntado.
GRACIA.–¿Ha venido a deciros cómo teníais que poneros los trajes antiguos?
LETICIA.–Ha venido a ver si Pepe le coloca en su compañía de seguros.
GRACIA.–Entonces, ¿vive de los seguros?
LETICIA.–No. Vive de los trajes antiguos.
GRACIA.–Es que, al parecer, no sabe una palabra de trajes antiguos.
LETICIA.–Por eso querrá colocarse en la compañía de seguros.
GRACIA.–¿No sabiendo de seguros?
LETICIA.–No sabiendo de trajes antiguos.
GRACIA.–Pero vamos a ver... Para colocarse en una compañía de seguros, ¿importa algo que no sepa nada de trajes antiguos?
LETICIA.–No... Pero ¿quieres decirme qué obstáculo hay para que, no sabiendo de trajes antiguos, se coloque en una compañía de seguros?
GRACIA.–¡Caramba! ¡Pues el que no sabía nada de seguros!
LETICIA.–¡Pero mujer, tampoco sabe nada de trajes antiguos!
24 may 2009
Descubrimientos tardíos
23 may 2009
Instrucciones para sobrevivir a una reunión familiar
Un grupo de expertos de la Universidad de Minnesota ha colaborado en la redacción de este manual, en el cual han reflejado todas aquellas incómodas situaciones que pueden darse en estos eventos para que sepa cómo reaccionar en cada una de ellas y así salir airoso, así como propuestas para evadirse física o mentalmente en caso de necesidad.
He aquí breves selecciones del que será, sin duda, el manual de autoayuda de la temporada.
«Una vez efectuadas las salutaciones rutinarias con la familia cercana, se te acercarán acechantes todas aquellas tías segundas (o terceras) a las que afortunadamente hace años que no ves. Serán fácilmente reconocibles al ir embadurnadas en cremas antiarrugas y perfumes penetrantes, a lo que debe añadirse la densa capa de carmín que cubrirá sus labios. (...) Al mínimo indicio de su presencia, lo único que te aconsejamos es adelantar una de las piernas de que dispones hasta que el pie quede apoyado en el suelo, situación que te será favorable para ejecutar la misma acción con la otra pierna, avanzando de posición a intervalos de tiempo cada vez más reducido y en sentido opuesto a la localización las señoras en cuestión. Salir por patas, en términos familiares.»
«Abundarán comentarios similares a “¡Qué alto estás!” o “No te veía desde que llevabas pañales.”, que no tendrás más remedio que aguantar estoicamente. Si te encuentras en este apuro, tu mejor salida es una buena sonrisa a tiempo, aunque es posible que desencadene todo tipo de elogios hacia ella, con frases como “¡Si sonríe igual que su madre!” o “Es igualito a su padre cuando tenía su edad.” Estate preparado para lo peor.»
«Proponemos a continuación una serie de actividades para tu propio divertimento, cuyo único fin es que el tiempo pase más rápidamente en estas insostenibles ocasiones.
-En el momento de las presentaciones, maréese a las personas en edad senil con datos erróneos o equívocos, como edades inventadas o nombres traspuestos. Es interesante llevar a cabo esta actividad en compañía de uno o varios cómplices, para que la confusión infundida sea mayor.
-(Preferiblemente en ciudades pequeñas) Enumérense las referencias a muertes, entierros, velatorios, esquelas, exequias y tanatorios. Hágase una lista con el nombre de los diversos finados y de sus respectivos parentescos, y recuérdense cada media hora. Se trata de una actividad con la que ejercitar la memoria y, de paso, iniciarse en el mundo del chismorreo. (...) Inclúyanse en la conversación frases como “La tía Perpe será la próxima.” o “Habrá que ir desempolvando la corbata de seda negra, porque al tío Genaro le quedan dos telediarios.” Obsérvense las reacciones de los aludidos ahí presentes y, a ser posible, fotografíense sus caras.
-En el momento de la ingesta (damos por supuesto que toda reunión familiar se celebrará con un aperitivo, un piscolabis, un vermú, un refrigerio, un tentempié o sucedáneos), localícese al miembro de mayor edad en el grupo. Si no se dispone de su edad exacta, aventúrese una aproximada. Una vez localizado, llévese la cuenta del número de veces que lo ingerido escapa de la boca y aterriza bien en el regazo o bien en el escote del sujeto de ingestión. Si supera la veintena, considérese la posibilidad de destinar una pequeña condecoración para el divertido comensal.»
El libro perfecto para regalar en cualquier ocasión. Nuestra sugerencia es acompañar la Magnífica guía de supervivencia para reuniones familiares con el Fabuloso traductor peluqueras-humanos, humanos-peluqueras y el best-seller ¿Qué fue de ‘La pajarería de Transilvania’?, en una edición de coleccionista que no puede dejar escapar.
9 may 2009
El gusano y el reloj
Cuentan que por las tardes una fina línea separaba ambas partes del reloj. Una densa cortina provocaba que una de las mitades quedase bajo la calidez de los rayos del sol, mientras que la otra se volvía umbría y desapacible. El gusanito, que no era tonto, tenía claro que la parte más alegre de su infinitamente periódico trayecto era aquella en la que podía disfrutar de la luz del astro. Además, sabía a la perfección que, en el momento en el que pasaba a la parte tenebrosa, el juego perdía casi toda su gracia.
Al no sentirse capaz de correr la cortina por sí solo, la única solución para pasar el máximo tiempo posible en el que él llamaba “lado bueno” era saltar de aquel péndulo en movimiento. No obstante, sabía que su juego acabaría en el mismo instante en que decidiese abandonarlo. De manera que, aunque poco conseguiría, decidió que intentaría plantar cara a la manera en que el gran disco dirigía su propio movimiento. Pensó que, cuando éste pasase al “lado malo”, una vez que hubiese llegado a la cumbre donde la desolación era máxima, empujaría muy fuertemente al péndulo para que llegase cuanto antes al ansiado terreno bañado por Lorenzo. El gusanito sabía que sus esfuerzos no obtendrían sus frutos. Sin embargo, su actitud y su empeño consiguieron que nuestro amiguito creyese firmemente que el tiempo que dedicaba a impulsar la lenteja brillante pasaba más deprisa.
Porque pasar de la más honda tristeza a la más radiante felicidad no depende de nosotros, pero sólo podremos mirar hacia el lado más amable de la vida si nos lo proponemos y creemos en lo que hacemos.
7 may 2009
Un muro de vidrio aislante
30 abr 2009
Hoy...
Hoy he hecho daño a algunas personas y, qué asquerosa coincidencia, reír a carcajadas a otras.
Hoy me he visto como una mierda, como un cero a la izquierda creyéndome uno a la derecha. Hoy me he conocido.
Hoy me han defraudado, pero eso no es nada en comparación con lo que me he despreciado.
Hoy he sentido por primera vez lo que es una despedida. De esas que a partir de ahora y durante estos meses voy a vivir en exceso. Hoy he sentido lo que no quiero sentir.
Hoy he descubierto lo que significo para algunas personas. Hoy me han hecho ver el huequecito que lleno en sus vidas y me han hecho sentir algo mejor.
Hoy me he dado cuenta del valor que para mí tienen ciertas personas, y en especial una.
Hoy he entendido el verdadero significado de la palabra “hijo”, y no es aquel al que estamos acostumbrados.
Y hoy he llorado. Por primera vez desde hace mucho tiempo. Y todo esto ya no era teatro.
24 abr 2009
Despachurrado
Y es que peor que el desmorone de un proyecto común entre varias personas es descubrir que alguna de esas personas no tiene la ilusión y el interés que tú sí pones en él.
(Los que me conocéis medianamente podréis intuir cuál es ese "proyecto" en el que durante esta semana más ganas estoy poniendo.)
20 abr 2009
Instrucciones para montar en ascensor.
El primer punto importante a la hora de montar en ascensor es disponer de un ascensor. Y para disponer de un ascensor es preciso encontrar un hueco del ascensor donde encajar un ascensor. Un hueco del ascensor donde encajar un ascensor debe estar localizado en una construcción que admita un hueco del ascensor donde encajar un ascensor. Las construcciones que admiten un hueco del ascensor donde encajar un ascensor pueden ser variadas, aunque tienen la costumbre de corresponder a edificios. La altura del edificio que admite un hueco del ascensor donde encajar un ascensor no ha de ser ni escasa ni excesiva. Para un edificio de menos de tres alturas, un ascensor resulta irrisorio a la par que un indicio de falta de salubridad. Para un edificio de más de seiscientos cincuenta y nueve alturas, un ascensor resulta en la misma medida aburrido y peligroso.
El segundo punto importante a la hora de montar en ascensor es tener la necesidad de montar en ascensor. Si se necesita permanecer en la altura en la que se está, es probable que al hacer uso de un ascensor mudemos de planta, ya sea hacia arriba o hacia abajo, y eso se contradice con la
necesidad que se tenía. Si, por el contrario, se necesita cambiar a una altura en la que no se está, al no hacer uso del ascensor es probable que no saciemos nuestra necesidad –a menos que se haga uso de las escaleras, cuya existencia despreciaremos en estas instrucciones–. Si no se tiene claro si se necesita permanecer en la altura en la que se está o si se necesita cambiar a una altura en la que no se está, la única utilidad que tiene el hacer uso del ascensor es la de encontrar tiempo para reflexionar en la intimidad acerca de si realmente se quiere seguir viviendo o si regenerarse en el Viaducto es una salida.
El tercer punto importante a la hora de montar en ascensor es saber cómo funciona un ascensor. Púlsese, presiónese, apriétese o tóquese el botón de llamada, sito junto a las puertas del ascensor en su parte externa. Aguárdese pacientemente. Pásese al interior de la cabina, siempre y cuando la(s) puerta(s) así lo permita(n). Nuevamente, púlsese, presiónese, apriétese o tóquese el botón donde figure el número de piso al que se desea ser transportado. Para ello es útil tenerlo claro, ya que los números que figuran son enteros y no admiten los decimales que resultarían de hacer la media entre los diferentes pisos entre los que se duda. Una vez cerrada(s) la(s) puerta(s), aguárdese otra vez pacientemente. Como puede verse, la complejidad de montar en ascensor reside en la ejecución repetitiva del juego pulsar-aguardar.
El cuarto y último punto importante a la hora de montar en ascensor es no tener fobia a montar en ascensor.
Por si las instrucciones resultases escasas, podéis encontrar en http://practicamenteimperfectaentodo.wordpress.com/2009/04/22/instrucciones-para-montar-en-ascensor/ algo mucho más original, ciertamente.