3 abr 2011

Instrucciones para crear un lenguaje en clave

Versión en clave:

Tardimonamente, quería astrabar un señuzo perfimánico para sunear un corfinto trentuno de gorduejos asimenticios. No obstante, no pricilo que barinesar supone derengar en un quenato de corlo ferulido. Dasunto el montúsico, soliverlando sus comínados, sandro linuenado plomíticos cefros en rimántido ferruño. Sobra reandilear que gruantes brocistas han cantrinado por veleibrandes sin songar desí mis plánides ni las de los bendruentos. O ren.

Por tanto, barteémonos en disuento astrento de los gorduejos asimenticios. Lo más fridomante es grupilizar el gorduejo asimenticio en gorduejos antragonímicos. Así feiraremos con cifrunidad por el heruendo astema de la ñosiuelegía. Esto berredará los crimentidos tarios, paro puleará conforme frean noleando los dertos.

Después, gordiaremos el vesnio gorduejo para soturarlo de frengo casi hasta benitofarlo por los estolmos del feleidamiento. Que nadie se auspifie: no fortivearemos el sunto del jalindo. Además, es nesoable dicumuentar que el gorduejo asimenticio en ningún fuedo podrá sincricionilizar los gorduejos de Nabumbu. Lo dicomuento por las narísimas bafadas que podrían solcuvendar.

Por último, queda garicuentar los sufrintos derengos que las sílgides maribrionas babrintean casi hertuosamente. Con derringados ascuetos, podemos friculizar por cosidentramada la fasmoniosa gadurea de astrabar nuestro gorduejo asimenticio.



Versión en español: PRÓXIMAMENTE.








14 mar 2011

Como una reina

Dibuja un verano. Imagínate una noche. Pongamos que estamos solos. En un banco. En un paseo, al borde del mar oscuro. Yo te invito a un helado, y lo pides de limón. Tú me das la mano. Yo te hago una foto y a ti te entra la risa. Te sienta bien el blanco. Me sientan bien tus ojos. Tus manos me hablan y tu cara, tu cara brilla y la luna te envidia. Estás radiante, morena, ligera. Y no callas, y no sabes cómo me gusta la canción de tu voz. Te lo digo y no me crees. Y yo te respondo que a esos ojos es imposible mentir. Sonríes, porque me conoces. Pestañeas y te callas. Y escondes tus dientes y frunces los labios. Y miras alrededor. La brisa salada te despeina, sé que no te gusta. Pero a mí sí y, en silencio, sonrío. Te apoyas en mi hombro y cierras los ojos. Yo te sujeto fuerte, muy fuerte por la cintura. Me cuentas otra vez aquella historia y te ríes mientras espantas una mosca. Silencio. Me gusta oírte suspirar, y bostezas. Más silencio. De pronto preguntas si soy tuyo. Me asombro. "Claro", te digo. Ya lo sabes. Y me miras con esa mirada blanca, inocente, impecable. Y, sin avisar, me abrazas. ¿Vamos a casa? Es tarde. Y tengo frío.

Mi jersey te queda enorme. Pareces una sirena.

20 feb 2011

En la adversidad

Pensaba que el hombre que renuncia voluntariamente a la vida es simplemente por obcecado egoísmo, por haberse constituido absurdamente en eje y razón de la propia vitalidad del Universo.

Miguel Delibes, La sombra del ciprés es alargada.

6 feb 2011

Instrucciones para romper un plato

Si estás hasta las narices de oír "¿Ése? Ése no ha roto un plato en su vida, angelico...", quizá te interese esto que viene. Todos sabíamos que existían tantas formas de hacer una tortilla de patata como amas de casa en nuestro país, pero ¿alguien había investigado sobre las innumerables maneras de romper un plato? Pues sí. Yo mismo, sin ir más lejos. Ahí queda un muestrario de lo que mis profusas pesquisas han dado como frutos.
  • Cómetelo con patatas.
  • Úntalo en leche antes de comértelo con patatas. Estará más blando, ¡y mucho más nutritivo!
  • Mételo en la batidora. En puré está riquísimo.
  • Utiliza un cutter (las tijeras pueden no ser eficientes).
  • Acércate a las obras más cercanas y pide prestado un taladro. Mejor pide que lo hagan ellos, los taladros de obra pesan lo suyo.
  • Písale a tu hermano prepúbico, caso de tenerlo, y que chille. Si funciona con copas, ¿por qué no con platos?
  • Apunta desde la ventana a un blanco al azar e intenta darle en la cabeza. Se romperá igualmente si no le das, pero pierde su gracia.
  • Míralo seria y fijamente, como diciendo: aquí sólo hay sitio para uno de los dos.
  • Ponle gafas y llévalo a una clase de primaria. Los niños pueden ser muy crueles.
  • Somételo a una clase de Pensamiento político. Acabará practicándose él mismo la hendidura para no sufrir innecesariamente.
  • Exponlo a los factores naturales y espera a que la erosión haga su trabajo.

Si, utilizando cualquiera de los métodos señalados, no se consigue el propósito, que no cunda el pánico. Tarde o temprano el plato acabará rompiéndose. No son eternos.

http://practicamenteimperfectaentodo.wordpress.com/2011/02/09/instrucciones-para-romper-un-plato/

28 dic 2010

De tiempo

Pregunta: ¿qué hacer para no perder el tiempo? Respuesta: sentirlo en toda su lentitud.

Albert Camus, La peste.

25 nov 2010

Llamadme tradicional

¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres! Tus ojos son palomas, y perdóname que insista, Mario, que a lo mejor me pongo inclusive pesada, pero no es una bagatela eso, que para mí, la declaración de amor, fundamental, imprescindible, fíjate, por más que tú vengas con que son tonterías. Pues no lo son, no son tonterías, ya ves tú, que, te pones a ver, y el noviazgo es el paso más importante en la vida de un hombre y de una mujer, que no es hablar por hablar, y, lógicamente, ese paso debe de ser solemne, e, inclusive, si me apuras, ajustado a unas palabras rituales, acuérdate de lo que decía la pobre mamá, que en paz descanse. Por eso, por mucho que él la defienda, y por voces que dé, no me seduce la fórmula de Armando de salir cuatro tardes juntos y retenerle un buen rato la mano para considerarse comprometidos. Eso será un compromiso tácito si quieres, pero si me preguntaran a mí, no me mordería la lengua, te lo aseguro, que yo me mantendría en mis trece, Esther y Armando se han casado prácticamente sin ser novios antes, de golpe y porrazo, tal como suena, cosa que, bien mirado, ni moral me parece. Es lo mismo que si un hombre pretendiera ser marido de una mujer por ponerle la mano encima, equilicual, que el matrimonio será un Sacramento y todo lo que tú quieras, pero el noviazgo, cariño, es la puerta de ese Sacramento, que no es una nadería, y hay también que formalizarlo, que ya sé que fórmulas hay muchísimas, montones, qué me vas a decir a mí, desde el "te quiero" al "me gustaría que fueses la madre de mis hijos" con todo lo cursi que sea, figúrate, de sorche y de criada, pero, a pesar de todo es una fórmula, y, como tal, me vale.

Miguel Delibes, Cinco horas con Mario.

21 nov 2010

Instrucciones para encontrar un tema para las instrucciones

La idoneidad de estas instrucciones se constata con sólo echar un vistazo al título de las mismas: existe una grave carencia de imaginación en la elección del tema. Es opinión generalizada, y este sector de la doctrina comparte, que se hace necesaria una regulación específica del proceso imaginativo cuyo resultado vincula a las partes obligadas a la redacción de instrucciones. Precisamente por el carácter vinculante de esta decisión, es importante no incurrir en ideas insustanciales, que no den lugar a ingeniosas creaciones, ni en ideas sumamente imprecisas, que puedan llevar a error (cfr. caso Instrucciones para dominar el mundo vs. Instrucciones para cambiar el mundo).

Así las cosas, y basándonos en precedentes por todos conocidos, los modos para dar con un tema adecuado pasan por proponer temas de alcance cotidiano (v.gr. caso Espaguetis o caso Reunión familiar) o temas que afecten directamente a uno o a varios de los redactores o partes implicadas (v.gr. caso Ascensores o caso Llaves). Reiterada jurisprudencia del Tribunal Instructor ha apelado, asimismo, a la integridad moral del propuesto como límite a la libertad de proposición del proponente, siempre que los derechos de uno y otro puedan ejercitarse en plena libertad y sin que existan interferencias de terceros de mala fe.

Además, un amplio catálogo de normas de carácter consuetudinario regula actualmente el procedimiento en cuestión. De un lado, han rechazado la ingesta de sustancias tales como bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, así como de otras sustancias que produzcan efectos análogos (setas alucinógenas), como medio para alcanzar unas cotas de inspiración que de otro modo no hubieren sido obtenidas. Por otra parte, prohíben la cesión de la capacidad de decidir el tema, así como cualquier tipo de subrogación en la posición del proponente, por los problemas que acarrea la aparición de un tercero en la relación bilateral. Desde aquí se apela a una positivización de estas normas consuetudinarias.

Por todo ello, y de un modo panorámico, la situación actual dista mucho de ser cuna de respeto y de solución pacífica de controversias. Dejo, por tanto, en manos de la Comisión de Derecho Instructor la creación de un texto articulado que regule los diversos modos para encontrar un tema para las instrucciones y que recoja principios generales tales como el ‘in dubio pro propuesto’, el ‘pacta sunt servanda’ en lo referente a los plazos o el ‘quod nullum est nullum effectum producit’, entendido éste como “a ideas necias, teclados mudos”. No se nos escape que las instrucciones son lo que son, y no lo que las partes quieren que sean.


Una versión bastante menos jurídica y con ciertas dosis de autosuficiencia (merecidas, en honor a la verdad) pude leerse en http://practicamenteimperfectaentodo.wordpress.com/2010/11/21/instrucciones-para-encontrar-un-tema-para-las-instrucciones/

19 nov 2010

La vida tiene prisa

Da la impresión de que estoy estancado. De que el tiempo pasa y de que sigo igual. Igual que hace ¿tres? ¿cuatro años? La vida sigue, ¿pero yo? ¿Qué hago? Sigo con las mismas inquietudes, las mismas preocupaciones, las mismas motivaciones e idénticos sueños. Nunca hay novedades. Jamás, nada interesante, nada que contar. Indiferente, aburrido, mediocre. Insustancial.

Todo a mi alrededor cambia. Se agita, evoluciona, se desarrolla. Tentáculos que se alargan, aspiran a más, tocan el cielo. Se enredan, se equivocan, prosperan. Y yo en el centro. Sin importunar, porque nadie merece ser molestado. Sin imponerme, porque todo está bien así. Y si está bien así, ¿para qué cambiarlo?

La edad... Decir que me preocupa sería absurdo, pero aun en plena juventud ya puedo arrepentirme de haber perdido la oportunidad de hacer todas esas cosas que podría haber hecho. Hay tiempo, de acuerdo, pero todo el mundo... Está bien, no cabe comparación, pero lo que no puedo hacer es encerrarme en una burbuja. Sería absurdo. Vivo entre los tentáculos. Vivo entre la vida. Y la vida exige, la vida espera algo. Y está el futuro, y están todos los hilos de los que tengo que tirar. Y se espera que tire de todos, y aún no he tirado de ninguno. Y no me da la gana de tirar, y ya se acabará el tiempo, y si se acaba se acabó, y ya veremos qué pasa. Cada cosa a su tiempo, a ver. Que la vida tiene prisa. Pero yo no tengo ninguna intención de seguir su ritmo.

5 nov 2010

Puta conciencia impuntual

Se multiplican peligrosamente los momentos en que acto seguido de abrir la boca me arrepiento de lo que ha salido de ella, por el qué, cómo y a quién lo dirijo. Siempre me acuerdo de morderme la maldita lengua una vez que el mal está hecho, siempre después, y después ya es tarde. Lo peor de todo, en cambio, es que quien carga con todo ello no debería por qué hacerlo. Mis cambios de humor repentinos, tan característicos de mí y a la vez tan odiosos, los sufre él por el mero hecho de que es quien más tiempo pierde conmigo. Y así se lo pago.

Hago ver que todo es culpa de los demás, en especial de él, cuando en realidad el problema lo tengo yo conmigo mismo. Dejo en él, supongo, un sabor agrio y una sensación de enfado, que no se corresponde con la realidad. Cuando adquiero conciencia de mis propios defectos y de nuestro tan diverso modo de ser, no lo tolero, escurro el bulto y siempre acaba explotando en él, en sus escasos puntos negativos, que yo, como buen amigo que soy, tengo a bien hacérselos notar. Por desviar la atención, por esconder los míos. Pero no sólo siguen ahí, noche tras noche, manifestándose en mi cabeza al hacer balance. No sólo siguen ahí, sino que con mis actos se agravan.

En esos momentos, más de uno me habría mandado a la mierda. Yo mismo reconozco que no soportaría a alguien como yo. Pero él ahí sigue, ajeno a todo. Porque no se da cuenta o porque no quiere hacerlo. Porque él sabe que no soy tan frío, tan arrogante, tan despiadado. Porque quizá me conozca mejor de lo que pienso, y sabe que todo esto es el resultado de mis luchas internas. O, quizá, simplemente, porque la amistad está para soportar este tipo de cosas y otras mucho peores.

3 oct 2010

Pamplona, nunca

No conozco Pamplona. No, no sé nada de ella. Nunca he conocido a nadie, jamás he sabido de su gente. No he vivido, ni viviré en ella. No me he perdido entre sus calles, no me he tirado en ningún parque, no en los días de verano. Nunca, en los de invierno. Nunca.

No me gusta su centro. Ni pasear por él, ni dejarme llevar. Pamplona es fría y arrogante. Jamás he pegado la cabeza contra el cristal de una villavesa, viendo pasar luces y coches, y calles y gentes. Sus tiendas de siempre, sus bares en la Estafeta, no me gustan. Ni me gusta la Plaza del Castillo. Ni su navidad. Ni sus gigantes. Ni los toros, ni su plaza. Ni la belleza del otoño en el campus. Nada.

Pamplona no quiere. No sabe querer. No pregunta, no le interesa. Pamplona acoge, pero no agrada. Pamplona es Pamplona, son sus vecinos, nadie quiere saber nada, nada de fuera. No me gusta, tan pequeña. No tan cerrada. Una ciudad enana, un enorme pueblo. Y a nadie le gusta, pero todos se quedan.

No me gusta su vida propia. Sus momentos de tranquilidad, sus instantes de frenesí. Una ciudad que se llena en julio; que en agosto, desangelada, entristece. Que en septiembre la abarrotan quienes están de paso, por unos años. Que quizá se queden si encuentran a ese alguien. Que aunque se vayan se llevan consigo un trocito de ella. Aunque Pamplona no enamora, no encandila, no seduce. Nunca gusta. A mí, no.

Nunca la he querido, jamás la he odiado. No la he echado de menos, nunca he dicho que quisiese huir de ella. Nunca he experimentado ese olor a frío que dicen que tiene, jamás me han mojado las tormentas que en verano la riegan. Jamás he abierto una ventana a la primavera. Nunca se me ha congelado la nariz, no he visto amanecer, nunca el sol esconderse tras Echauri. Nunca me ha sobrevenido una madrugada de julio en la calle. Jamás.

Nunca, porque nunca lo he conocido. Porque jamás lo he sabido. Porque nadie sabrá nunca que en ningún momento supe si Pamplona forma parte de mí, o si soy yo quien forma parte de ella.

And we’ll sing nana...