2 jul 2012
Las personas de cristal no soportan el dolor
19 jun 2012
De bofetones.
7 jun 2012
Una ardilla, un señor de bigotes y un bol de cereales.
29 may 2012
Tengo miedo, ¿sabes?
¿Sabes?
Here and now.
5 abr 2012
Decido no sucumbir
Lo que hace meses parecía imposible, lo que nunca pensé que sería capaz de decir, todo eso –por fin– ha llegado. No, que no te alivie, si lo he conseguido ha sido por mí. Y por los demás. Te quiero pero me da igual que tú no. Te aguanto pero a veces preferiría no tener que hacerlo. Estoy contigo pero ni siquiera te busco. Ahora no. Antes sí. Ahora no. Minipunto para Daniel.
Por fin podemos respirar. Cada uno de lo suyo. Yo he perdido el tiempo: ya lo recuperaré. Tu familia, tus amigos, tus cosas. Já. Luego me vienes con esas. Al diablo. Se acabó el perrito faldero. Siempre esperaré paciente, insisto, una cosa no quita la otra. Pero con la cabeza bien alta, a ver. Nada de lloriqueos. Solo faltaba. Si soy feliz. Si tengo cien mil cosas que me hagan sonreír. Si ya no eres lo primero. Ni lo segundo ni lo tercero. (¿Lo fuiste, realmente?)
Coexistencia pacífica, eso lo llevamos muy bien. Me gusta, de hecho. Todos contentos, sin sobrepasar una raya que nadie quiere sobrepasar. Así debería haber sido siempre. Pero no lo fue. Y ahora me dejas como herencia una canción que ya no podré escuchar y una necesidad irrefrenable de hablar de lo poco que me importas. Pero por lo demás bien y tal.
4 abr 2012
16 mar 2012
De como el amor se pasa
. Primeramente has de hacer
resolución de olvidar,
sin pensar que has de tornar
eternamente a querer;
. que si te queda esperanza
de volver, no habrá remedio
de olvidar; que si está en medio
la esperanza, no hay mudanza.
. ¿Por qué piensas que no olvida
luego un hombre a una mujer?
Porque, pensando volver,
va entreteniendo la vida.
1 feb 2012
24 dic 2011
Y entre el caos de repente
Apareciste. Y pusiste orden. Y diste luz. Y trajiste calma. Y me fuiste conquistando. Con tu cuerpo menudo, tu sonrisa, tus manos y tus perlas. Entraste de pronto, ocupando poco a poco el hueco que en mi cabeza invadía la negrura. La fuiste expulsando, me fuiste distrayendo. Y ahora has inundado todo. Solo oigo tu risa, eterna, perfecta. Ya no necesito más, ya nada más me hace feliz. Solo quiero vagar a la deriva por el mar de tu pelo, suave, tan suave. Oír cuando me hablas y que me tiemblen las piernas. Sentir cuando llegas porque huele como a miel. Olvidar los problemas, y el tiempo, y las prisas. Pensar a cada hora, a cada minuto, a cada minúsculo segundo en ti, como si fuera a morir, como si deseara tener grabados tus rasgos por siempre en la retina.
Entraste como remedio y te quedas como enfermedad. Dulce y adictiva enfermedad.
20 dic 2011
La mora roja de pizquitas
Otra vez, te vas. Pero esta vez no es como las demás. Esta vez se cierra una caja de pandora, una bomba que nos ha explotado sin querer, que nos ha dado a los dos en la cara y que me ha dejado con un palmo de narices. Se cierra una etapa convulsa, molesta, quién sabe si es para siempre o se trata solamente de una tregua. Quién sabe si, después de haber puesto todo de nuestra parte, habremos conseguido finalmente echar las siete llaves y arrojar la jaula al mar. Quién sabe si ojalá.
Seguramente era necesario. Es posible que estuviese ya escrito. Había de pasar, y probablemente hayamos salido reforzados, mejorados. Al menos yo. He aprendido a quererte y a merecer tu cariño. He intentado borrar mis defectos, limar los engranajes y engrasar cada tuerca, sin dejar de ser yo mismo. Y estoy feliz con el resultado. Sé que no puedo exigirte más que al resto, sería absurdo hacerlo. Porque yo te conocí a ti, con tus nombres y apellidos, con tu historia y tus defectos, con tu vida y con tus obras. Es así como me ganaste, y así será como debes seguir siendo.
Y me da igual si no te acuerdas de que mi favorita es la mora roja de pizquitas, y si nunca sabes cómo se llaman mis amigas. Me da igual porque cada uno es como es, a ver, y cada uno quiere a su manera. Y yo sé que me quieres, y si no me quieres qué más da, que yo si lo hago, y te quiero, pero me quiero más a mí, y existo, y soy, y soy feliz. Y es la risa tuya cuando hago una tontada la que me ayuda a luchar contra el monstruo este que tengo dentro.