Tengo miedo, ¿sabes? Miedo a ti, a mí, a mi cabeza. Miedo a
tu indecisión, a la mía, a la confusión, al caos destructor. Tengo miedo al
dolor, a que se repita, a que sea demasiado tarde, a que cabalguemos a dos
velocidades. Podría decir que estoy nervioso, confuso, enfadado, alterado,
triste. Pero no. Lo que tengo es miedo. Miedo a tu silencio. A tu esquivez. A
tus ojos, a esos ojos. A estar
cayendo. A que me hagas caer. Miedo a caer y que tú no.
Tengo miedo, ¿sabes? Miedo a que tengas miedo. A que pienses
que volverá a ocurrirte. A que veas el peligro en mí, a que me veas igual que a
otros. Miedo a que eso te condicione, a que le des vueltas, a salir perdiendo.
Miedo a tu pasado.
Tengo miedo, ¿sabes? Miedo a que todo esté en nuestra contra.
Que lo está. Miedo a los demás. A que haya demasiadas cosas en juego. Pero,
sobre todo, a que nosotros seamos los juguetes. A que yo lo sea. Tengo miedo.
¿Sabes?
¿Sabes?
Pero creo que tú tienes más miedo que yo.
“¿Lo primero que pienso por la mañana? Pues no.” Dime solo
una cosa. Dime que podrías seguir negándolo. Dímelo.
Here and now.