31 jul. 2008

Y ver amanecer...

Hasta hace poco (tres horas y media, para ser exactos) estaba totalmente convencido de que eso del jet lag no era más que una estúpida leyenda urbana, inventada por ciertos sibaritas que se sienten “incómodos” tras largos vuelos y cambios horarios. De hecho, anoche mismo estuve burlándome del dichoso síntoma con unos amigos. Ahora, donde dije digo, digo Diego.

Quién me iba a decir a mí, hace una semana, cuando sólo deseaba volver a casa para poder quedarme dormido hasta las tantas, que entre semana iba a ver amanecer sin necesidad de hacerlo. Y habiéndome acostado a la una de la madrugada. Lo nunca visto, señores.

He decidido informarme acerca de ello. Del síntoma, digo. Y encuentro que puedo experimentar fatiga, vómitos, falta de memoria, irritabilidad y apatía. Suerte para todos aquellos que tengan que lidiar conmigo durante las próximas horas.

Y eso no es todo. También se señala que un posible remedio para el desequilibrio horario es la ingesta de Viagra. Que Dios nos pille confesados...

21 jul. 2008

Mas o menos, yo.

Tras mi primera entrada, algo escasa en lo que a información se refiere, solo quería presentarme brevemente. No voy a hacerlo a la manera que lo haríamos en otros idiomas (My name is Daniel, I have one brother and one sister…), me resulta estúpido. Sólo querría explicaros, si puedo, en qué va a consistir lo que podréis encontrar en este rinconcito de la red.

Como bien reza el nombre de mi blog (haced el favor de fijaros en los títulos, pues suelen aportar información), soy una especie de veleta. No quiere decir esto que no tenga personalidad (por lo menos nunca lo reconocería de manera tan pública), sino que los contenidos podrán variar enormemente, siempre dependiendo de la etapa en la que me encuentre. Nada nuevo, de momento. A todos nos dan aires.

Yo, señor, soy realista. De naturaleza paranoica, pero realista al fin y al cabo, con el escepticismo que ello conlleva. Con tendencia a odiar y ser odiado, tardo mucho en coger cariño a alguien. Mordaz, irónico y enormemente crítico, mi fuerte carácter (a veces algo cínico) impide en ocasiones el trato con ciertas personas. Todo negativo, de momento. Por otra parte, hay gente que asegura que no es para tanto. Pero aquí acaba mi examen personal, nunca me ha gustado echarme flores y ponerme medallas. Que tengo virtudes, eso es seguro (todo el mundo las tiene), pero no seré yo quien las mencione, por miedo a equivocarme en el juicio.

En parte dedicado a esto que llaman “letras”, escribo y actúo como pasatiempo. Convencido y quizás errado, estudio ciencias sin, por el momento, mayor previsión de futuro. El tiempo lo dirá, aunque últimamente se me vaticinó un doble estudio tanto de ciencias como de letras en un juego en el que yo no voy a entrar.

Y aquí acabo, que el lector se tira de los pelos temiendo tener que leer otra línea mas sobre el autor, cuya vida y milagros no importan a la hora de disfrutar por un breve instante de lo que su torpe pluma intenta crear. No os defraudaré (o eso intento).

15 jul. 2008

Primeras entradas nunca fueron buenas.

Tengo la sensación de que todas las primeras entradas tienen algo de patético. Y no es por desautorizar a nadie, ni mucho menos, pero es la realidad. Quizá se deba a la novedad, a la inexperiencia o a una antigua maldición que los antiguos etruscos lanzaron contra la Humanidad a raíz de un enfado con sus enemigos los samnitas. No estoy seguro. Lo cierto es que es difícil comenzar escribiendo sobre uno mismo para darse a conocer si uno mismo no se conoce lo suficiente.

Por ello intentaré hacerlo en la medida de lo posible, pero creo que en muchas ocasiones son los demás quienes han de conocer a una persona. Por lo menos, resulta más fácil. Además, pienso que los escritos reflejan nítidamente el carácter del autor. Por tanto, si de verdad estáis interesados, ya me iréis conociendo.

En verdad, hay una culpable de todo esto. Hay una persona a quien podéis achacar cualquier responsabilidad y recriminar que me haya introducido en este mundillo. Reclamaciones a Bian. Yo no tengo nada que ver, me obligó… En verdad, yo no quería tener blog, y de hecho utilizo esta palabra muy a mi pesar. Sí, soy una de esas odiosas personas que prefieren utilizar palabras de nuestra lengua madre antes que rendirse ante los encantos de los extranjerismos, en la medida en que a uno le dejan. Había pensado evitar esa palabra y sustituirla por “bitácora”, su forma castellana, pero por desgracia tiene un inevitable deje de ridiculez, por lo que creo que mantendré el anglicismo, si bien lo usaré exclusivamente cuando me sea forzoso hacerlo.

A pesar de todo, este es mi blog. Sin tener muy claro con qué podré ir engrosándolo, no espero un gran número de visitantes. Sólo espero, como bien me dijo mi amiga la culpable, poder constituir una millonésima parte de la vida de alguien, aunque sólo sea de una persona. Puede considerarse un acto de vanidad el ocupar la vida de alguien, pero ¿que sería del mundo sin vanidad?

Decía al principio que todas las primeras entradas de un blog me resultan patéticas. Esta no iba a ser menos.