31 oct. 2009

Invierno, ¿infierno?

Gotas de lluvia resbalan incesantemente por los cristales. Una gruesa manta de lana envuelve mi cuerpo por completo, sin dejar aberturas. El viento me pone rojas las orejas. Los calcetines de rombos acaban picando al final del día. Mi prenda de abrigo. Un nesquick se templa en el microondas. Guantes protectores, volver a usar bufanda. Me encanta comprar ropa de invierno. Y libros. Que ya sea de noche, y sólo sean las seis. Me tranquiliza tanto ver caer la nieve, silenciosa, frenética. ¡Oh, un día de sol! Una cafetería acogedora donde recobrar la sensibilidad de los dedos. Cine francés para una melancólica tarde de domingo. Niños tan abrigados a los que sólo se les ven los ojos chapotean con sus botas en los charcos de la calle. Después de pasarme el día en pijama sin que nadie pueda decirme nada, me meto de nuevo en la cama, perdido entre tanta funda nórdica, escondido hasta más allá de la nariz. Antes de salir a la calle, coloco mi ropa en el radiador, para que esté lista al salir de la ducha. Tardes de familia y periódicos. Noche de reyes. Polvorones y mantecados y mil maravillas gastronómicas. Y, sobre todo, adiós, moscas, mosquitos y demás familiares y amigos.

Va a resultar que el invierno no es tan feo como lo pintan...

27 oct. 2009

Breves instrucciones para ser Vicky

Sean originales. Extraños, diferentes, raros. Como le quieran llamar. Salgan de la norma, dicho de otro modo. Tengan sus manías, sus peculiaridades. En el hablar, en el vestir, en el moverse. En sus gustos y aficiones. Etcétera. Inventen un lenguaje nuevo. Plagadito de apodos, claves, metáforas, de manera que nadie les comprenda. Casi nadie.

Sean despistados. Esto exige menos esfuerzo: resulta muy fácil perder algo, olvidar algo, evadirse de algo. No tan fácil para el no iniciado: cuesta adaptarse. Una vez adaptado, coser y cantar. Doy fe.

Sean perezosos. Todo aquello fuera del alcance del sofá, desconózcanlo. Óbvienlo. Carece de importancia y/o interés. En cuanto al esfuerzo personal, mientan. Pequeñas mentirijillas, nada serio, no alarmarse. Simplemente, digan que “este año sí que estudio” cuando no lo hacen. Por pereza, claro.

Sean únicas, irrepetibles, sorprendentes, inigualables. Sean Vicky.


Esperemos que la arriba nombrada haya sido un poco más precisa y benévola con el abajo firmante...
http://practicamenteimperfectaentodo.wordpress.com/2009/10/27/breves-instrucciones-para-ser-dani/

24 oct. 2009

Faltas

Noto huecos. Horas vacías, sin sentido. Tiempo y dedicación que antes pedía la gente que me ha visto crecer. Es como si, de repente, al niño que tanto disfrutaba de su piruleta se la quitase la vida sin poder hacer nada por evitarlo. Me hacían tan feliz... Eran un refugio. Una fuente de confianza. Siempre he sido una persona cobarde, temerosa; y era el saber que día tras día, sin excepción, podría verles y hablarles lo que me consolaba y me infundía la seguridad que me ayudaba a seguir adelante, a combatir otros miedos y males. Una constante de mi vida que nunca me abandonaría.

Nunca me ha resultado fácil confiar ciegamente en alguien. Tampoco abrirme, siempre he sido muy suspicaz. La amistad se pierde muy fácilmente, pero se gana con sudor, y más en mi caso. Ahora me siento a la deriva, como si hubiese que volver a empezar después de todo el tiempo empleado. Perdido, como el niño. Y no es que mi nueva vida no sea plena: en ocasiones he manifestado lo radiante que me siento tras el cambio, en mi nuevo ambiente, entre mis nuevas circunstancias. Pero, cuando has tenido algo tan preciado, es difícil conformarse con premios de consolación.

Resulta gracioso. Antes de que todo esto ocurriera, viéndolo venir, siempre afirmé que merecía la pena esforzarse por conservar los tesoros que ahora veo perderse. Y, no obstante, ahora que lo vivo, me doy cuenta de lo imposible que se vuelve jugar a tantas bandas. Y ello me hace sentir tan nulo, tan incompetente...

12 oct. 2009

Perdedor

–Hay dos cosas en la vida que no puedes elegir, Ben. La primera son tus enemigos, La segunda, tu familia. A veces la diferencia entre unos y otra es difícil de apreciar, pero el tiempo te enseña que, al fin y al cabo, tus cartas siempre podrían haber sido peores. La vida, hijo mío, es como la primera partida de ajedrez. Cuando empiezas a entender cómo se mueven las piezas, ya has perdido.

Carlos Ruiz-Zafón, El Palacio de la Medianoche.

9 oct. 2009

De noche llega

De noche llega. La trae la luna, la negrura. La tranquilidad y la acumulación de acontecimientos del día. La inspiración llega acompañada del frío manto. Estoy convencido. Cuando por falta de luz no vemos claro aquello que está fuera de nosotros, es momento de mirarse dentro, de rebuscar. De encontrar lo más profundo, lo más extraño y lo más sorprendente. Y siempre, siempre se encuentra algo.

Es momento de abandonar lo diurno, lo banal, lo intrascendente. Se piensa en otro tipo de cosas, asuntos de almohada. Se hace balance. Amistad, amor, familia. Directo a la esencia de todo ello. L’essentiel est invisible pour les yeux. No así para el ojo de la mente. Todo se clarifica, se distingue. Me dirijo al centro, a lo verdaderamente importante. Y ahí contemplo.

Contemplo a los seres humanos, incomprensibles ellos. Sólo física, sólo química, dicen algunos. Conjunto de reacciones. Sí, ya. Y un pimiento. La complejidad llega a asustarme. La mía, mismamente. Mis actuaciones, mis palabras, mis cambios de humor. La lucha infatigable entre el deber y el querer, el ahora y el después, el yo y los demás. Somos engranajes perfectos pero emocionalmente desequilibrados. Incapaces de controlarnos. ¿Incapaces? Quizá no queramos.

Contemplo lo que nos hace humanos. Caridad, ayuda, comprensión, oportunidades. Lo que nos aleja. Intolerancia, prejuicios, rencor, envidia. Contemplo nuestras relaciones. Es preocupante lo difícil que resulta querer y lo poco que se tarda en despreciar. Extraña la facilidad de unos y lo mucho que les cuesta a otros hablar, reír, abrirse y entender al resto.

Contemplo las palabras, tan sencillas, tan precisas, tan bellas. Y a la vez tan vacías y huecas. Un arma de doble filo que se ajusta a cada persona según su objetivo.

Un retrato global de lo que nos afecta. Lo esencial de ese tipo de asuntos, pero también de los detalles. Sí, los detalles también tienen su esencia. Pequeñita, escondida, muchas veces despreciada. Son esos matices que, inconscientemente, nos afectan. Creemos no verlos, a veces es verdad que no los percibimos conscientemente, pero ahí están. Esculpiendo y modificando nuestra manera de ver nuestro mundo. ¿Ejemplos? El más bonito, una sonrisa.

De noche llega, estoy convencido. Pero con ella, el sueño. ¿Será momento de invertir mis horarios?