6 mar. 2010

Sé que es casi nada...

Pero me sirve de tanto. No te puedes hacer a la idea. Aunque haya días en los que sólo me mires, en los que ni siquiera me hables. Ya sólo un gesto, un par de sonrisas me devuelven feliz a la cama. Podrían ser iguales que las del resto de gente. Miradas vacías, palabras de cortesía. Pero no. En mi cabeza adquieren pleno significado. Un mundo de dibujos animados, un mundo que no duele. A nadie puede hacerle daño que me hables, que te rías, que digamos tonterías. Y sin embargo a mí... A mí me ilumina. Me transporta, me eleva, como en una nube. ¿Conocéis esa sensación en la que sois aire? Podéis colaros por cualquier rendija, os sentís tan libres, tan livianos... Es como si nada más existiera, como si soltase toda la carga y me dejase llevar. Como si los problemas se quedasen atrás, en un segundo plano. Y sólo se viesen los dibujos. Llenos de color, con música de fondo. Qué infantil, ¿no? Pero es esa exacta sensación...

Y en verdad no pido nada más. Solamente que sigas endulzando cada día como sólo tú sabes hacerlo.

1 comentario:

Cristina dijo...

Que lovely todo, no?