23 ene. 2009

Odiada y marginada cedilla:

¿Qué eres? ¿Para qué sirves? Dinos, por favor, ¿cuál es tu función, sino la de molestar, incordiar o estorbar? No es que hayas hecho nada malo. No te odiamos por tu pasado, sin duda oscuro. Si hay algo que nos irrita es tu falta de utilidad, ¡oh cedilla! Sólo tú puedes aclararnos. Está en tus manos el contarnos tu labor en este teclado sobre el que escribo. Así y solamente así podremos tenerte en consideración. Tu posición, a todas luces inoportuna, nos confunde y nos turba. Tu cercanía a cierta tecla de gran uso es, muchas veces, causante de las más irremediables desgracias. Dinos quién te escribió por vez primera; cuéntanos cuál es tu parentesco con la letra ‘c’; acláranos qué uso puede dársete en la lengua castellana. Haz que tanto tu grafía minúscula como mayúscula dejen de ser las olvidadas del teclado. Recuerda que parte de tu destino fatídico lo tiene aquel que decidiese en su día colocarte al margen del resto de tus compañeros. ¡Oponte a dicho sino y recupera tu prestigio! O, por el contrario, júrame solamente que desaparecerás de mi vida y no me causarás más trastornos.

Reciba un cordial saludo de

Un admirador.ç

1 comentario:

Marta González Coloma dijo...

"No te odiamos por tu pasado, sin duda oscuro."

Me ha encantado esa frase, jajaja...

Pues sí, la cedilla es un poco odiosa.ç

Pero no porç eso la menospreciamos, que conste.