5 abr. 2010

No era un capricho

Ya no me acordaba. Ya no sabía lo que era, hasta el otro día. Todo sucedió muy deprisa. O muy despacio, ahora no sabría decir... El caso es que parecía que la había olvidado, que había aceptado que era un capricho que mi cabeza borraría sin mayores consecuencias, cuando de pronto nos miramos. No duró nada: un segundo, quizá dos. No duró nada, ni siquiera cruzamos una palabra, y en cambio a mí me trajo a la cabeza toda una serie de recuerdos, de canciones, de perfumes y sensaciones, como una caja que se abre tras mucho tiempo enterrada. Me miró, y acompañó sus ojos tristes de una sonrisa tan perfecta, tan llena y tan preciosa que me desarmó por completo. Me quedé inmóvil, recordando el verano y sus noches, con cara de panoli -esto lo supongo yo- y una sonrisa tonta que pretendía ser una respuesta a la suya. Bueno, y la burbuja. La burbuja donde me encerré y comencé a levitar por tiempo indefinido, muy suave, muy suave. Hasta que alguien la rompió. “Bueno, ¿qué? ¿Nos vamos?” Sí, anda. Vamos.

3 comentarios:

Cristina dijo...

Diría que es preciosa pero es demasiado típico..verdad?
En cualquier caso me ha encantado!
y me ha recordado a la "vie en rose" buena señal :)

Punto de Encuentro dijo...

Me ha encantado, entiendo perfectamente ese segundo en el que todo puede cambiar, o no. Yo creo que una pregunta sería: ¿Es deseable ese instante, o mejor evitarlo?

Paloma dijo...

"Cómo quieres que te olvide si cuando comienzo a olvidarte, me olvido de olvidarte y comienzo a recordarte."
Woody Allen