21 nov. 2010

Instrucciones para encontrar un tema para las instrucciones

La idoneidad de estas instrucciones se constata con sólo echar un vistazo al título de las mismas: existe una grave carencia de imaginación en la elección del tema. Es opinión generalizada, y este sector de la doctrina comparte, que se hace necesaria una regulación específica del proceso imaginativo cuyo resultado vincula a las partes obligadas a la redacción de instrucciones. Precisamente por el carácter vinculante de esta decisión, es importante no incurrir en ideas insustanciales, que no den lugar a ingeniosas creaciones, ni en ideas sumamente imprecisas, que puedan llevar a error (cfr. caso Instrucciones para dominar el mundo vs. Instrucciones para cambiar el mundo).

Así las cosas, y basándonos en precedentes por todos conocidos, los modos para dar con un tema adecuado pasan por proponer temas de alcance cotidiano (v.gr. caso Espaguetis o caso Reunión familiar) o temas que afecten directamente a uno o a varios de los redactores o partes implicadas (v.gr. caso Ascensores o caso Llaves). Reiterada jurisprudencia del Tribunal Instructor ha apelado, asimismo, a la integridad moral del propuesto como límite a la libertad de proposición del proponente, siempre que los derechos de uno y otro puedan ejercitarse en plena libertad y sin que existan interferencias de terceros de mala fe.

Además, un amplio catálogo de normas de carácter consuetudinario regula actualmente el procedimiento en cuestión. De un lado, han rechazado la ingesta de sustancias tales como bebidas alcohólicas, drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, así como de otras sustancias que produzcan efectos análogos (setas alucinógenas), como medio para alcanzar unas cotas de inspiración que de otro modo no hubieren sido obtenidas. Por otra parte, prohíben la cesión de la capacidad de decidir el tema, así como cualquier tipo de subrogación en la posición del proponente, por los problemas que acarrea la aparición de un tercero en la relación bilateral. Desde aquí se apela a una positivización de estas normas consuetudinarias.

Por todo ello, y de un modo panorámico, la situación actual dista mucho de ser cuna de respeto y de solución pacífica de controversias. Dejo, por tanto, en manos de la Comisión de Derecho Instructor la creación de un texto articulado que regule los diversos modos para encontrar un tema para las instrucciones y que recoja principios generales tales como el ‘in dubio pro propuesto’, el ‘pacta sunt servanda’ en lo referente a los plazos o el ‘quod nullum est nullum effectum producit’, entendido éste como “a ideas necias, teclados mudos”. No se nos escape que las instrucciones son lo que son, y no lo que las partes quieren que sean.


Una versión bastante menos jurídica y con ciertas dosis de autosuficiencia (merecidas, en honor a la verdad) pude leerse en http://practicamenteimperfectaentodo.wordpress.com/2010/11/21/instrucciones-para-encontrar-un-tema-para-las-instrucciones/

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