1 feb. 2009

Ça suffit.

Constipado continuo. Mala cara. Labios resecos, agrietados. Dolores de cabeza por la mañana. Cansancio extremo a final de semana. Dolor de espalda. Palidez. Nariz cargada. Aspecto enfermizo. Sueños poco reparadores. Y aún me diagnostican que quizá se deba a que vivo bajo una presión continua, que soy demasiado autoexigente. ¿No será que intento estar en todo, conformando a todos, y que, al final, tengo un límite? ¿No será que no doy más de mí? ¿No será que no puedo vivir mi vida? ¿No será que soy como un objeto? ¿No será que me cortan la poca libertad que puedo tener? ¿No será que no soy yo mismo, que me doy igual? ¿No será, en fin, que es cierto eso de que no me quiero lo suficiente?

Nunca podré agradecértelo lo necesario.

1 comentario:

Marta González Coloma dijo...

Está bien dar mucho a los demás... pero piensa en ti también. Hazlo, merece la pena. No por eso vas a ser un egoísta.