4 abr. 2009

Instrucciones para comer espaguetis.

A partir de ahora, veréis varias entradas de este tipo. No me he vuelto un aburrido. O quizá sí, pero esto no tiene nada que ver. El caso es que he propuesto a una integrante novel de la blogosfera –¡Saluda, nueva compañera!– un reto que está encantada, y si dice lo contrario miente, de asumir. La idea ha surgido por una entrada que publicó en su día ella misma, bajo el título de “Instrucciones para nadar”. El reto es el siguiente: cada cierto tiempo –más, menos– publicaremos ambos en sendos blogs unas “Instrucciones para...” sobre algo que habremos acordado previamente –se admiten propuestas–. Cada uno por separado, le dará una perspectiva, siempre en clave de humor. De manera que podrán contrastarse dos maneras diferentes y totalmente absurdas de enfocar un mismo tema, obligándonos a explotar al máximo nuestro intento-de-originalidad y, de paso, entreteniéndonos. Ahí van las primeras. Instrucciones para comer espaguetis.


Comer. Masticar y desmenuzar el alimento en la boca y pasarlo al estómago. Espaguetis. Pasta alimenticia de harina en forma de cilindros largos y delgados. Comer espaguetis. Masticar y desmenuzar la pasta alimenticia de harina y pasarla al estómago. Hasta aquí, todo bien. Veamos los problemas que acarrea la ingesta de espaguetis en sus múltiples variantes.

Comer espaguetis, tal cual.
Hace falta ser un necio, un mentecato o un borrico para intentar comer espaguetis sin haberlos tenido anteriormente en agua bullente durante un período de tiempo aceptable. He dicho.

Comer espaguetis con tomate sin mancharte la ropa.
Desde tiempos inmemoriales, el vulgo ha gustado de condimentar los espaguetis –ya hervidos– con salsa de tomate, archiconocida por su mancha, calificada por las madres como “esa mancha no sale nada fácil”. Es por ello que una de las máximas preocupaciones históricas haya sido evitar que la salsa de tomate realice el trayecto plato-camisa. Sin embargo, según novedosas investigaciones, dicho trayecto resulta inevitable. Prestigiosos científicos, en busca de una solución, enunciaron: “Lo mejor va a ser ponerse una servilleta.”

Comer espaguetis con tomate sin mancharte la nariz.
Pruebe a deshacerse de su nariz durante la comida, introduciéndola en una bolsita y guardándola en el bolsillo a buen recaudo.

Comer espaguetis de manera que no escapen más de cinco centímetros de la boca.
Está tan extendida la costumbre de succionar espaguetis –ya hervidos– sorbiéndolos en toda su longitud que en ocasiones resulta de mal gusto no hacerlo. No obstante, para los más tradicionales, existe una manera de evitar que escapen de entre los labios en tan desproporcionada longitud: córtense a intervalos de cuatro centímetros y nueve milímetros.

Comer espaguetis con las manos.
Si usted es una de esas personas que intenta ir en contra del sistema hasta sentado a la mesa, este apartado le interesará. Aunque escurridizos, los espaguetis –ya hervidos– tienen una pasmosa flexibilidad que les permite enrollarse alrededor de los dedos. Si no posee cubiertos o si, sencillamente, no le apetece levantarse a buscarlos, comerlos con las manos puede convertirse en una efectiva o cuando menos simpática solución. Atención: si se es reacio a ensuciarse la ropa, la nariz o cualquier otra región de su espacio vital más inmediato, la alternativa puede no resultar agradable.

Comer espaguetis con el dedo meñique del pie izquierdo.
Se trata de una variante del anterior, inusual por la sencilla razón de que a nadie se le había ocurrido con anterioridad. Empero, es perfectamente viable. N.b.: si lo intenta y nota cierta molestia, olvide su propósito. Pertenece al ochenta por ciento de la población carente de flexibilidad.



Visítese la versión de doña Victoria, seguramente más ingeniosa, en http://practicamenteimperfectaentodo.wordpress.com/2009/04/05/instrucciones-para-comer-espaguetis/ y contrástese con la de un nada servidor de ustedes.

2 comentarios:

Vicky dijo...

¡Oh, cruel burla del destino! ¡Ya había comentado! ¡Lo prometo! ¡Ya había comentado!

Creo recordar que mi comentario original era algo así: Tomaré nota de lo de la bolsita para la nariz, ¡gracias!

Maldita tecnología...

Anónimo dijo...

Albricias querido paje! Desde luego, este rincón está lleno de retorcidas hilaridades de domingo por la tarde viendo bailar la lluvia sobre los cristale, esto es... me he muerto de risa con tus entradas!! No me ha dado tiempo a cuscusear todo lo que yo quisiera, pero ya iré poniéndome al día. Desde luego, ya nunca vovleré a mirar a los espaguetis igual...