19 jun. 2009

Amistad a primera vista

Sorprende, ¿eh? Pues ocurrió de verdad. Al menos, eso cuenta la leyenda y así la transmite el sabio anciano. Sólo ha pasado una vez en la historia y les ocurrió a ellos. Ingenuos afortunados. Las palabras, tan perfectas y sublimes colocadas de tal o cual manera, no son eficaces para explicar debidamente lo que sintieron en ese microsegundo. Además, la historia suena tan hueca e irreal que cualquiera a quien se la cuentes podrá tomarte fácilmente por loco o por tonto.

Sin embargo, aseguran que es cierto, que bastó un cruce de miradas para entender que ya se habían contado todo. No necesitaron mediar una palabra. Es tan difícil de explicar... En cuestión de un instante, lo que tardaron en verse las caras, sintieron como si toda la vida la hubiesen pasado juntos, como si se conociesen desde niños.

Era cierto que no sabían nada el uno del otro, debían desentrañar las respectivas personalidades. Desde luego. Pero no dejarían pasar ni un minuto más. Ese vuelco les indicó que iban por el buen camino. Que pasase lo que pasase, hiciesen lo que hiciesen, acertarían. Que, aunque al descubrirse mutuamente encontrasen sorpresas o rarezas, en esencia se parecían tanto que dejarlo pasar sería desperdiciar una ocasión única.

No eran conscientes de lo afortunados que fueron. El entendimiento del ser humano no alcanza a entender este tipo de sucesos. Ni ellos mismos lo habrían comprendido si hubiesen sabido de ello con anterioridad. No obstante, sucedió. Tal cual.

Y la historia, según cuentan, aún no tiene final...

2 comentarios:

Ingenua afortunada dijo...

Yo también había oído esa leyenda, y efectivamente, al contarla me tomaron por loca. Por suerte llegó a mis oídos en un momento en el que me resultó extrañamente fácil creerla =).

Bian dijo...

Uy, uy, uy. Qué aura misteriosa envuelven estos escritos... ^^