5 jun. 2009

No volverá a ocurrir

Fue un curso muy duro e intenso y esto le afectó personalmente. Demasiado perfeccionista, exigente y algo egocéntrico, las circunstancias de presión bajo las que vivió agriaron su carácter e hicieron nacer en él una especie de bipolaridad. Además, estos cambios de humor trajeron de la mano una especie de barrera protectora y de indiferencia temporal hacia lo demás. No entendía que sus relaciones personales no podían depender de si había empezado el día con buen pie o si éste se presentaba gris oscuro. Le costaba creer que el mundo no giraba a su alrededor y que los demás posiblemente no entendieran los motivos de su inestable comportamiento. En ocasiones, creaba una imagen antipática y amarga que para nada le correspondía. Otras veces, en cambio, podía ser el amigo más atento, comprensivo y agradable.

Ahora, desde la distancia, observa, hace balance, medita. Y se asombra. Se asombra de ver que no le han mandado a la mierda en las infinitas ocasiones en que pudieron hacerlo. Le resulta extraño que, a pesar de lo que han tenido que aguantar, no hayan dado media vuelta y lo hayan dejado tirado. Promete que no volverá a ocurrir, que nadie estará obligado a soportar malas caras, contestaciones o faltas de atención. Y agradece que le sea brindada esta segunda oportunidad.

1 comentario:

Vicky dijo...

¿Basado en hechos reales? :S

En fin, espero que sea lo suficientemente inteligente como para aprovechar una segunda oportunidad que, desgraciadamente, no todos tenemos.