15 sept. 2009

Ella

Su nombre en mi cabeza resuena como una melodía cautivadora. El mío en su boca se me enreda y me desarma. Su aroma penetra, me inmoviliza, oscuro, terrible. A solas la miro en silencio. La cuna de mis desvelos, pienso. Y es bella. Encantadora. Su viento me traspasa los oídos. Me habla, me grita. Me perfora, muy dulce, muy dulce. A veces, las menos, brisa tranquila; otras, huracán que me enloquece, me derrumba. Un auténtico mar embravecido, en las olas de su pelo. La veo bailar, veo llamas retorcerse ante mis ojos. Los suyos, infernales, el aliento de mi único deseo. A caballo entre la locura y la cordura, me transporta a través de las horas. Nívea porcelana. Jaula de cristal donde me encierro complacido. Pienso en ella de constante. En su cálida indiferencia. En su genio aborrecedor. En su humor caprichoso. Inconstante, incomprensible. Ella.

Pero... ¡es tan hermosa!

2 comentarios:

Vicky dijo...

Primoroso. Demasiado encantador como para estropearlo con un comentario estúpido.

Sí, exacto: un comentario tan estúpido como este. Lo siento.

Dani dijo...

Bueno, al menos lo intentaste =)

Qué tonta eres...