21 sept. 2009

Una ausencia notable

La echo de menos. Mucho. No soporto la idea de que sea septiembre, hayamos vuelto a nuestras clases, a la rutina, y que en ésta no aparezca ella. Tiene cierto aire devastador, si bien sé que es estúpido: no la he perdido. Sé que sigue ahí, a unos quinientos kilómetros de distancia, con las mismas costumbres, las mismas manías, la misma forma de ser. Que nunca cambiará y que la tendré aquí de vuelta, intacta, antes de lo que pienso. Pero al mismo tiempo pienso en que perdí la oportunidad de irme de aquí, de tenerla en mi día a día. Hay momentos en que, tomes la decisión que tomes, siempre sacrificas algo importante. Y eso no es justo.

Supongo que se me pasará con el tiempo. Me haré a la idea, por mucho que me fastidie. Aceptaré que no la voy a ver tan a menudo como antes. Pensar en ello me tranquiliza, pero a la vez me asusta. Me asusta pensar en que el tiempo pueda pasar demasiado deprisa y en que nos perdamos tantas cosas del otro que acabemos siendo un par de viejos conocidos. Mi amiga. Mi hermana. Con la que jamás he tenido un secreto, de la que nunca me he separado por mucho tiempo. Con ella he compartido horas de esfuerzo; también mis mejores momentos, mis mayores logros. Y los suyos. Muchas veces han sido conjuntos.

No. No quiero tener que recordarla como una amiga de la que poco supe cuando se fue. Qué odiosa imagen la de encontrarnos en unos años y solamente recordar anécdotas, sin mayor conversación. No puedo. No quiero. Si se estropea algo, que no sea por la distancia, por dejarlo pasar, por creerlo intocable. Haremos el esfuerzo ¿vale? Tú y yo sabemos que merece la pena.

3 comentarios:

Marta González Coloma dijo...

Dani, SIEMPRE merece la pena una amistad verdadera o un amor fuerte, esté a la distancia que esté. Ánimo.

criss dijo...

ohhh!! danielo que bonitoo :(

Vicky dijo...

Estoy con Marta. Citando un tópicazo que no recuerdo dónde he leído: La distancia no la hacen los kilómetros, la hacen las personas.