3 sept. 2009

Sueños

Sueños. Fantasías luminosas en la oscuridad de la noche. Imágenes borrosas una vez despierto. Vagos reflejos de lo más profundo del yo. Incluso de lo desconocido. Son el aporte delirante de aquello que la realidad no nos brinda. Una vía de escape a la cordura del sol. Una película sin guión. Efímera, pocas veces recordada. Un viaje imposible por lugares creados a capricho. En compañía de conocidos y desconocidos sacados de su contexto lógico. Irrealidad en estado puro.

Soñé. Y soñé con un vastísimo campo de trigo donde refugiarme de la soledad. Soñé con la sonrisa ingenua de un anciano, con un niño que ya lo había conocido todo. Soñé que no había amanecer hermoso, y que el dolor venía sólo si tú lo querías. Soñé con recuerdos que no iban acompañados de lágrimas, con besos que dejaban mal sabor. Soñé con una escalera a la Luna. Con un esclavo de la libertad. Con un adicto a la esperanza. Soñé que no había lugar para los soñadores. Y que los sueños se diluían, se perdían en el momento exacto en que intentabas recordarlos. Y que no se repetían.

Y soñé que soñaba...

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