12 dic. 2008

Jugar limpio.

A fin de cuentas, lo de jugar limpio cuando iba a escote el pellejo, eso era algo que tal vez contribuyera a la salvación del alma en la vida eterna; pero en lo tocante a la de acá, la terrena, suponía, sin duda, el camino más corto para abandonarla con cara de idiota y un palmo de acero en el hígado. Y Diego Alatriste no tenía ninguna maldita prisa.

Arturo y Carlota Pérez Reverte, El capitán Alatriste.

2 comentarios:

Marta González Coloma dijo...

Tengo que leer los libros del Capitán Alatriste, definitivamente, es uno de mis asuntos pendientes con la literatura.

Y tengo demasiados asuntos pendientes con ella, porque últimamente lo más literario que leo es el manual de retórica,jajajaja...

Un beso Dani.

Bian dijo...

La verdad es que yo y la literatura también tenemos un laaaaargo camino que recorrer juntos. Lástima que el Capitán Alatriste pasara ya sin pena ni gloria...
Lo siento, pero no soy fan ^^