23 may. 2009

Instrucciones para sobrevivir a una reunión familiar

Puede parecer lo contrario, pero algo tan inofensivo como una reunión familiar puede resultar casi tan peligroso como un ascensor, una boa constrictor o un secador de pelo. Salvo que se incluya dentro del género de la tercera edad, una reunión de esta índole jamás podrá parecerle entrañable o jocosa. En caso de no pertenecer a ese sector de la población, es probable que precise de la Magnífica guía de supervivencia para reuniones familiares, marca ACME.

Un grupo de expertos de la Universidad de Minnesota ha colaborado en la redacción de este manual, en el cual han reflejado todas aquellas incómodas situaciones que pueden darse en estos eventos para que sepa cómo reaccionar en cada una de ellas y así salir airoso, así como propuestas para evadirse física o mentalmente en caso de necesidad.

He aquí breves selecciones del que será, sin duda, el manual de autoayuda de la temporada.

«Una vez efectuadas las salutaciones rutinarias con la familia cercana, se te acercarán acechantes todas aquellas tías segundas (o terceras) a las que afortunadamente hace años que no ves. Serán fácilmente reconocibles al ir embadurnadas en cremas antiarrugas y perfumes penetrantes, a lo que debe añadirse la densa capa de carmín que cubrirá sus labios. (...) Al mínimo indicio de su presencia, lo único que te aconsejamos es adelantar una de las piernas de que dispones hasta que el pie quede apoyado en el suelo, situación que te será favorable para ejecutar la misma acción con la otra pierna, avanzando de posición a intervalos de tiempo cada vez más reducido y en sentido opuesto a la localización las señoras en cuestión. Salir por patas, en términos familiares.»

«Abundarán comentarios similares a “¡Qué alto estás!” o “No te veía desde que llevabas pañales.”, que no tendrás más remedio que aguantar estoicamente. Si te encuentras en este apuro, tu mejor salida es una buena sonrisa a tiempo, aunque es posible que desencadene todo tipo de elogios hacia ella, con frases como “¡Si sonríe igual que su madre!” o “Es igualito a su padre cuando tenía su edad.” Estate preparado para lo peor.»

«Proponemos a continuación una serie de actividades para tu propio divertimento, cuyo único fin es que el tiempo pase más rápidamente en estas insostenibles ocasiones.
-En el momento de las presentaciones, maréese a las personas en edad senil con datos erróneos o equívocos, como edades inventadas o nombres traspuestos. Es interesante llevar a cabo esta actividad en compañía de uno o varios cómplices, para que la confusión infundida sea mayor.
-(Preferiblemente en ciudades pequeñas) Enumérense las referencias a muertes, entierros, velatorios, esquelas, exequias y tanatorios. Hágase una lista con el nombre de los diversos finados y de sus respectivos parentescos, y recuérdense cada media hora. Se trata de una actividad con la que ejercitar la memoria y, de paso, iniciarse en el mundo del chismorreo. (...) Inclúyanse en la conversación frases como “La tía Perpe será la próxima.” o “Habrá que ir desempolvando la corbata de seda negra, porque al tío Genaro le quedan dos telediarios.” Obsérvense las reacciones de los aludidos ahí presentes y, a ser posible, fotografíense sus caras.
-En el momento de la ingesta (damos por supuesto que toda reunión familiar se celebrará con un aperitivo, un piscolabis, un vermú, un refrigerio, un tentempié o sucedáneos), localícese al miembro de mayor edad en el grupo. Si no se dispone de su edad exacta, aventúrese una aproximada. Una vez localizado, llévese la cuenta del número de veces que lo ingerido escapa de la boca y aterriza bien en el regazo o bien en el escote del sujeto de ingestión. Si supera la veintena, considérese la posibilidad de destinar una pequeña condecoración para el divertido comensal.
»

El libro perfecto para regalar en cualquier ocasión. Nuestra sugerencia es acompañar la Magnífica guía de supervivencia para reuniones familiares con el Fabuloso traductor peluqueras-humanos, humanos-peluqueras y el best-seller ¿Qué fue de ‘La pajarería de Transilvania’?, en una edición de coleccionista que no puede dejar escapar.


3 comentarios:

Marta González Coloma dijo...

"Si te encuentras en este apuro, tu mejor salida es una buena sonrisa a tiempo, aunque es posible que desencadene todo tipo de elogios hacia ella, con frases como “¡Si sonríe igual que su madre!” o “Es igualito a su padre cuando tenía su edad.” Estate preparado para lo peor."

Ni sonriendo sales del apuro, ¡y yo que creía que solucionaba la mayor parte de problemas!

Lo de los divertimentos es un poco cruel, pero es cierto que a veces el aburrimiento en este tipo de encuentros es mortal, especialmente cuando se desemboca en una conversación la-tía-de-la-Juani-que-era-sobrina-del-de-la-Feli... Oh, Dios.Aún encima pretenden que les conozcas, lo que es peor, buf...

¡Que conste que yo también me acuerdo de "La pajarería de Transilvania"! ¿Dónde andará el doctor Granudo? Jajaja...

Dani dijo...

Marta: Me quedo con tu apreciación por la reivindicación de "La pajarería de Transilvania". De vez en cuando, aún enciendo la televisión a la hora de comer con la esperanza de encontrarme con alguna de estas series...

Vicky dijo...

Tengo una ligera sensación de "dèjá vu" al leer esto... Jajajaja