26 sept. 2008

Cuéntame, que yo te escucho.

¿Crees que no me doy cuenta? Te equivocas. No sé que te ocurre, pero hay algo que te preocupa. No intentes esconderlo, se te nota en la cara. Y a mí también me importa, mucho. Tiene que ver conmigo, ¿no? Sí, es eso. Tiene que ver conmigo, por eso no me lo quieres decir. Algo está pasando entre los dos. Esto es cosa de ti y de mí. Y ya lo vengo notando desde hace un tiempo. Ni me miras ni me sonríes con ese brillo especial de cuando todo era perfecto. Te incomoda que estemos solos, y cuando trato de hablarte en serio me rehúyes. Ya no me cuentas cómo te ha ido el día, ya nunca preguntas por el mío. ¿Qué es lo que te ocurre? Nada se parece a entonces, cuando podíamos estar horas riéndonos de nuestras propias bobadas. Cuando bastaba que te dijese cuatro palabras tontas al oído para que tu sonrisa se encendiese y nos iluminase la noche. ¿Por qué no pueden volver esos días en los que, apoyada en mí, dejabas que acariciase tu pelo durante horas, sin apenas hablar? ¿Por qué ahora siempre estás como ausente, como si no estuvieras, y tienes prisa por marcharte? Cuéntamelo, mi niña. Cuéntame, que yo te escucho.

1 comentario:

Vicky dijo...

¡Uhh! Precioso, Dani, como siempre :D

Aunque ese "Cuentamelo, mi niña" me ha recordado irremediablemente al Mendia xD

PD: Siento no haber comentado ultimamente... Pero que sepas que he leido todos los posts, ¡ me encantan ^^